Van Gogh. La vida

Van Gogh. La vida

Language: Spanish

Pages: 1097

ISBN: B00A6YC9JU

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub


Van Gogh trabajó como marchante de arte con escaso éxito, intentó convertirse en predicador, hizo incursiones como ilustrador de revistas y, por último, tuvo una carrera de pintor tan brillante como corta. Cuando murió en Francia a los 37 años sus cuadros se amontonaban, sin que casi nadie los mirase, en los armarios, desvanes y habitaciones de sus parientes, amigos y acreedores. Sin embargo, en su breve y tempestuosa vida, Vincent van Gogh había cambiado el curso del arte occidental para siempre. Trabajando con la plena colaboración del Museo Van Gogh de Ámsterdam, Steven Naifeh y Gregory White Smith, ganadores del Premio Pulitzer por su biografía de Jackson Pollock, han tenido acceso a materiales inéditos, incluyendo correspondencia familiar hasta ahora desconocida, para recrear, con increíble viveza y una sorprendente precisión psicológica, la extraordinaria vida del pintor. Los autores arrojan nueva luz sobre muchos de los aspectos inexplorados de la existenciade Van Gogh: su permanente lucha para encontrar su lugar en el mundo, su intensa relación con su hermano Theo, su errática y tumultuosa vida sentimental y sus ataques de depresión y problemas mentales. Ofrecen además un convincente e inesperado relato sobre las circunstancias de su muerte que da un vuelco a las teorías manejadas hasta ahora. Esta monumental biografía es, sin duda, el retrato definitivo de uno de los grandes genios de la historia del arte.

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enmarcó fueron algunos de los estudios de Drenthe, los que Theo había criticado. También embaló algunos de sus mejores dibujos, incluidos El martín pescador y Abedules desmochados, y se los mandó a Rappard, rogándole que �los enseñara a la gente». A París no mandó dibujos de paisajes, los que Theo le pedía, sino un grupo de tejedores, retando así a su hermano a que volviera a rechazarlos. Ni en medio de la mayor indignación podía Vincent escapar al tormento de sus sospechas. Cuando Theo escribió

en la que se jactaba de haber alquilado una casa entera en Saint-Briac, en las costas de Bretaña. Casi a la vez, las disputas de Vincent con su casero alcanzaron su punto álgido obligándole a recorrer la ciudad hostil en busca de otra habitación, aunque planeara escapar a Marsella. A pocas manzanas al norte del hotel Carrel, en el extremo más lejano de un parque público por el que había pasado a menudo en su camino hacia al campo, vio una casa destartalada, �cerrada y deshabitada desde hace

por la negativa de Gachet a enmarcar un cuadro de Guillaumin. Como Gachet era un neurótico excéntrico a su vez, sentía cierta simpatía por la extraña forma de vestir de Vincent y sus raros modales. Otros eran menos tolerantes. Posteriormente, el joven Paul Gachet describió la �extraña forma de pintar» de Vincent. �Era un espectáculo mirarle», recordaba. �Antes de dar sus pequeñas pinceladas sobre el lienzo, echaba la cabeza hacia atrás y miraba con los ojos entrecerrados… Nunca había visto a

inmediatamente posteriores a su muerte. En 1934, cuando Irving Stone noveló su vida inmortalizándola en Anhelo de vivir, el relato del suicidio de Vincent en el trigal ya formaba parte de la leyenda del artista. Dos décadas después, en los años cincuenta, la fama de Vincent van Gogh aumentó aún más con ocasión del centenario de su nacimiento en 1953[2]. Su vida se convirtió en un mito cuando, tres años más tarde, se estrenó una adaptación del libro de Stone, El loco del pelo rojo, premiada por la

Vincent �se entretenía por ahí en las calles oscuras», como luego confesaría a un amigo. Socialmente inepto, anhelando contacto humano y desprovisto hacía tiempo de cualquier tipo de reparo, Vincent se dio cuenta de que vivía en la capital de la compañía de pago. Más de ochenta mil prostitutas, la mayoría adolescentes, se ofrecían en una ciudad donde se permitía la prostitución a partir de los doce años. En las zonas de Londres por las que se movía Vincent abundaban las oportunidades. �No puedes

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